Cuando se habla de danza aérea, dos de los aparatos que más fascinan son el aro y el trapecio. Ambos permiten volar, crear figuras espectaculares y contar historias en el aire… pero cada uno tiene su propia alma, su propio lenguaje.
El aro, también conocido como lyra, es un círculo metálico suspendido en el aire. Su forma redonda invita a movimientos fluidos, elegantes y continuos. Las transiciones parecen más suaves, casi como si el cuerpo dibujara líneas en el aire.

El trapecio es un aparato con una barra recta suspendida por dos cuerdas. A diferencia del aro, permite un juego dinámico: balanceos, impulsos, cambios de dirección. Es un lenguaje más acrobático y atrevido.
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